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Sergio Sánchez Siruela titulado en Dirección Cinematográfica y Realización TV nos cuenta de primera mano que ha significado su paso por la Escuela TAI.
 
El cine exige dedicar tu vida a ello, entregarte a esta forma de arte, te engulle, de devora prácticamente hasta la saciedad, hasta que se convierte en tu forma de vida. Es difícil comprometerse con esto  pero aquellos que verdaderamente sienten que están preparados para ello son los que hacen de él verdaderamente su forma de vida. 
Desde el principio sentí que mi propósito en la vida era expresarme de esta forma, que para mi era la más pura, comunicarme con mis iguales y hacerles llegar mis sentimientos y mi forma de entender la vida. Ahora bien, es difícil cumplir un sueño careciendo de los medios necesarios para ello, de ahí que el primer paso para llegar a conseguirlo sea encauzarte por el camino correcto, y es ahí donde aparece la Escuela TAI como medio de conexión.

Las ilusiones estaban dentro de mi, ideas tenia millones, ganas no me faltaban, pero si muchos cocimientos. El cine, ante todo, es un oficio que, como cualquier otro, requiere de unas técnica y unos conocimientos para que se convierta en un lenguaje de comunicación universal.

La Escuela te enseña materias que son fundamentales en esta profesión, te ayuda a mejorar tu técnica y a definirte en un determinado estilo. En ella aprendes, como buen director, a no limitar tus conocimientos a un área de acción, sino que tengas una formación lo más completa posible en todas las vertientes audiovisuales. También te enseña a trabajar con el actor, parte imprescindible de toda obra y a ponerte en su piel y en lo difícil y duro que es su profesión. Y una cosa muy importante, a trabajar en equipo, pues una buena obra lo será cuando haya una buena relación entre todas las partes de colaboran.

La docencia impartida te enseña a aprender de tus errores, a superarte y a aceptar las críticas, buenas y malas, sacar lo mejor de ellas y crecer. Además algo imprescindible que te brinda la Escuela es que por un momento sientes que vas por el buen camino, que estás guiando tus pasos hacia una meta, poco a poco. Te vas introduciendo en este mundo, recibes conocimientos y las experiencias de profesionales directos del mundo audiovisual. 
 
Pero lo más interesante que uno puede aprender, es a tomarse esta profesión con nobleza, con humildad y sencillez, aprendiendo a trabajar desde abajo, muy en el fondo, para superarse día tras día, pues el director de cine sin el resto del equipo, no sería nada, ni nadie.

Así ánimo a todos aquellos que quieran hacer del cine su forma de vida, a luchar por ello, porque cuando algo se desea de verdad, al final se consigue.   

 

Sergio Sánchez