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27 Feb
Cortometrajista es una palabra que no aparece en los diccionarios, aunque todo el mundo sabe que significa. Si se incorporara a los mismos, podría tener una acepción más o menos parecida a esta: “Persona que se dedica a escribir, dirigir y producir cortometrajes y que también trabaja asiduamente en ellos formando parte de alguno de los equipos creativos del mismo.”
Leído esto, somos muchos, muchísimos los que cuadramos con esa definición y podemos decir bien alto y claro que somos cortometrajistas. También podríamos llamarnos cineastas, pero parece que mientras estemos inmersos únicamente en el género corto, esa palabra nos viene un poco grande y casi está prohibido nombrarla; “pedante” te llaman.
El mundo del cortometraje no es nada corto. La dimensión creativa, intelectual y por supuesto social, a la que ha llegado este género, puede compararse con cualquier otra representación artística. De hecho, en esta sociedad tan marcada por un género audiovisual tan presente en nuestras vidas, cuando una persona quiere comunicar algo a sus semejantes, cuando quiere transmitir su punto de vista y mostrarlo a los demás, cada vez más se utiliza el cortometraje como vehículo, en plena competencia con el teatro, la literatura, la pintura o la música por ejemplo.
La vida del cortometrajista suele comenzar en la escuela de cine en la que se forma. Allí, su primer contacto con la práctica será a través de los cortos que realice en ese marco. Paralelamente comenzará a trabajar en cortos de otras personas, como meritorio o auxiliar en algún departamento. También comenzará a planear y realizar sus propios proyectos, para los que involucrará a sus compañeros de escuela y a la gente que conoció en tal o cual rodaje. Mientras tanto seguirá tomando talleres donde ampliará su formación, acudirá a festivales y muestras de su ciudad y a estrenos de cortos para estar lo más involucrado que se pueda y a la última en noticias del mundillo.
De repente hará un corto que tenga más entidad que los anteriores, con el que no se arruinará porque llegaron las subvenciones, ya con copia final en 35 y con una correcta difusión que le llevará a varios festivales de la geografía española donde hará muchos contactos interesantes. Su siguiente corto será el último y ganará premios y menciones, lo pasarán por las teles y ya será un cortometrajista de éxito. Y a partir de ese momento pasará a la fase de “estoy preparando un largo”, siendo una incógnita si llegará a la meta o se quedará en el camino.
Por ello, un cortometrajista, sobre todo si está en sus inicios, en la fase de estudiante en la escuela, no debería perderse la cita. Oportunidad única para conocer, comentar, observar, compartir, criticar, comparar, cotillear, aprender…en definitiva, estar.
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